Según cuenta la historia, el príncipe Sirham estaba encantado con el chaturanga, un juego de mesa del cual evolucionó el ajedrez. Le gustaba tanto que ofreció a su maestro e inventor de dicho juego, Sissa, todo lo que quisiera. El maestro pidió algo muy simple: coger el tablero del juego, poner un grano de trigo en la primera casilla, dos en la segunda, cuatro en la tercera, dieciséis en cuarta, y así sucesivamente... doblando la cantidad.

El principe, extrañado por la sencillez de la petición, aceptó. Sin embargo, al ser calculada la cantidad pedida, apareció la enorme cantidad de 18.446.744.073.709.551.615 granos de trigo.

Esto sirvió de lección para el príncipe. Él, que era un hombre orgulloso, prepotente, aprendió la humildad y trató mejor a sus súbditos. Más tarde, Sissa fue nombrado primer ministro.

